Horatio vio el rostro de Isla llenarse de admiración, tan pronto entraron en el salón. El mismo, estaba asombrado, los organizadores del evento se habían superado ese año. Las ventanas que daban al exterior estaban completamente descubiertas y permitían admirar la ligera nieve que había comenzado a caer afuera algunas horas atrás. Pequeñas luces colgaban del techo y también caían por las paredes. Un enorme árbol de navidad ocupaba una de las esquinas.
Se podía escuchar las risas y voces más ele