—¿Qué tienes para mí? —preguntó mirando al investigador.
—Lamentablemente nada que sirva de ayuda para identificar al responsable. —El hombre le tendió un archivo—. Gracias a las cámaras de seguridad, logramos identificar al repartidor. Es un joven de veinte años, ninguna relación directa con ninguno de los sospechosos. Lo interrogué para obtener más información, pero ni siquiera sabía el nombre de la persona que lo contrató. Según él, alguien se le acercó en la calle y le ofreció dinero para c