Isla vio el ramo de flores sobre su escritorio tan pronto entró en su oficina. Su buen humor decayó en cuestión de segundos. Sabía de quién era, o al menos tenía un presentimiento. Había recibido un ramo de flores similar dos días después de su encuentro con Gerardo y otro más, unos días más tarde. Ambos ramos habían venido con una nota, pero sin remitente. Aun así, era suficiente para saber que se trataba de su ex jefe o su hijo.
Abrió la nota y la leyó.
«No olvides mirar a tu alrededor, nunc