Ava observaba con atención a Amy, no se podría decir que estaba celosa de la niña, simplemente era el hecho que no podía evitar hacer comparaciones, y es que Amy tenía tanto, una habitación llena de juguetes, un armario que fácil serviría para vestir a más de treinta niñas, incluso Ava estaba segura de que había ropa que Amy jamás usaría.
Y mientras la observaba, no podía evitar recordar cómo había sido su infancia, no diría que había vestido harapos, porque no era así, era ropa decente, sana,