Capítulo: Terca pero vale la pena
Verónica llegó a casa con el ceño fruncido y la mente hecha un torbellino. Tras aquel viaje a la costa, había tomado una decisión: Emanuel quedaría en el pasado. Mientras bajaba del taxi, respiró hondo, dispuesta a dejarlo todo atrás. Sin embargo, su determinación flaqueó al verlo ahí, apoyado contra el marco de la puerta, con los brazos cruzados y una expresión entre seria y desafiante.
Ella apretó los labios, levantó la barbilla y avanzó sin prestarle aten