Vero se sentó frente a Emanuel, intentando mantener la calma mientras la tensión se acumulaba en su interior. Habían pasado horas desde que descubrió los mensajes en el teléfono de Georgina, y sentía que era momento de confrontar a Emanuel sobre lo que había sucedido.
—Emanuel, quiero hablar contigo sobre lo que pasó con Georgina —dijo Vero con voz firme pero educada. —Aprecio todo lo que hiciste por mí, de verdad, pero me gustaría entender por qué no me informaste sobre la denuncia que hiciero