Vero miraba a su alrededor con desconcierto mientras las autoridades le tomaban declaración.
No podía comprender cómo había llegado a estar en esa situación, cómo el incidente con aquella mujer, que en su momento la había increpado, para ella había quedado relegado al olvido.
Ahora, se encontraba en medio de una denuncia que ella no había planeado hacer. Emanuel, sin consultarla, había decidido dar ese paso, y aunque sus intenciones fueran buenas, Vero no podía evitar sentirse desorientada.