La semana previa a la gran fiesta transcurrió como una cuenta regresiva silenciosa, cada día cargado de expectativas y tensión. Cada persona en la empresa estaba sumida en los preparativos, asegurándose de que todo estuviera perfecto para el evento más importante del año.
Pero, en medio de la emoción y los últimos detalles, Georgina estaba en su propio mundo, tramando lo que consideraba su jugada maestra.
No se había comunicado con Ismael ni una sola vez. No le interesaba.
No se preocupó por