Capitulo Amarte en cada amanecer
La brisa cálida de Tulum acariciaba la piel de Mateo y Paula mientras bajaban del avión. El aire olía a sal, a promesas nuevas, a sueños aún por estrenar. Estaban en su luna de miel, y aunque los días por venir serían pocos, sabían que cada segundo sería un regalo para recordar toda la vida.
Se hospedaron en una pequeña villa frente al mar, donde las paredes blancas reflejaban la luz suave del Caribe, y las hamacas parecían invitar al descanso eterno. Todo era