Stephen: La peor decisión de mi vida
Desde que Joselín se fue, mi vida se vino abajo.
No pasó ni una semana de su partida y me llamaron desde Inglaterra: mi hermana había tenido un accidente. Gracias a Dios, estaba viva, pero necesitaba una operación urgente y un tratamiento costoso. Mis padres, destrozados, me rogaron ayuda. Yo no podía dejarlos solos.
No lo dudé. Agarré dos turnos de guardia, día y noche, casi sin dormir, trabajando como nunca para reunir el dinero.
No podía preocupar a