Capítulo Entre el orgullo y el dolor
Carolina no entendía cómo habían llegado a ese punto.
Pasó todo el fin de semana con el teléfono en la mano, debatiéndose entre escribirle o no. El domingo a la noche, después de que Ismael se hiciera el desentendido , ella había intentado tragarse el orgullo y le había enviado un mensaje.
"¿Estás bien?"
Era un simple mensaje, sin reclamos, sin exigencias. Pero él no lo había visto así.
A los pocos minutos, la respuesta llegó. Un mensaje seco, frío, que