Capítulo 9
El trayecto de vuelta hacia la torre Vance fue un ejercicio prolongado de asfixia controlada. Ninguno de los dos pronunció una sola palabra, ni siquiera una sílaba de cortesía elemental, mientras el sedán negro devoraba con una suavidad fúnebre los kilómetros de autopista elevada que separaban los tinglados del puerto del distrito financiero. El único sonido real en el interior del habitáculo era el rumor neumático e impersonal de las ruedas contra el asfalto y el siseo constante de la calefacci