Tomé un café sin azúcar y dije:
- Dom, necesito mi bolso.
- OK.
Fuimos a su coche. En el camino, preguntó:
- ¿Y entonces? ¿Me reuniré con tu casa ahora?
- Bueno, primero tengo que pasar por la casa de mi padre y conseguir la llave extra que tiene para mi apartamento.
- ¿Ya quieres que conozca a tu padre? – bromeó, mirándome divertido.
Sonreír:
- Te gustará mi padre.
- Espero que él también me quiera.
- ¿Te importa lo que piense de ti? Me escuché preguntar.
- Honestamente, creo que sí. En estos