Tuvimos sexo despacio, con calma, yo estaba en su regazo, sintiendo cada centímetro de su maravillosa polla dentro de mí, dándome un placer completo y absoluto que no había probado hasta entonces... Excepto con él. Esa noche serviría para la masturbación de la semana, solo con los recuerdos que dejaría.
"Cuando te corras, quiero besarte, Vi…" dijo en voz baja y ronca.
- Entonces bésame Francis... Tan profundo como el tuyo...
Me besó, sin dejar que terminara la frase. Su lengua entró al ritmo de