UNA ESPOSA SIN MODALES.
Narra Charlotte.
Aún mis manos temblaban, y no es que esté asustada, -claro que no-, es que me cuesta mucho comprender cómo un hombre que se muestra tan caliente pasa a ser un bloque de hielo total en cuestión de segundos y siento temor a caer un día, entregarme a él y luego volver a mi realidad siendo la mujer que tiene que compartir su cama con tres mujeres más y esperar a que mi esposo mandón tenga deseo de mí.
«Yo acepte esto, y tengo que aceptar