EPÍLOGO.
Contado por Karim.
Mi corazón dejó de estar astillado desde aquel momento en que vi su rostro, la sola existencia de Charlotte lo reparó de inmediato y mi negativa a no querer darle paso en mi vida se trataba de ese temor.
A que vi el poder tan fabuloso que un ser tan distinto y que suponía inferior era capaz de hacerme olvidar mi pena, ¡pero qué tonto fui!, guardando secretos que no me hacían bien, necesitaba esta libertad y la necesitaba a ella para que reco