EL PODER ESTABA EN LA UNIÓN.
Narrador.
—Hazlo por favor — pidió sin tapujos y él no se limitó, sino que se deleitó de apretar mínimamente la mandíbula inferior apreciando como cada capa de esa delicada piel era atravesada por sus caninos. Y más enloqueció en el momento que sus papilas gustativas decretaron el sabor cúprico de la sangre. Zilo danzó aún dentro de él quién creyó morir y volver a nacer entre flores de las más sutiles. Sus vidas se conectaron de una manera mágica y especta