Al despertar, se encontró en una habitación pequeña e iluminada, con paredes llenas de azulejos blancos. La puerta estaba apenas abierta y no había ningún tipo de guardia.
A pesar de que sentía algunos dolores en el cuerpo, estos no eran intensos y hasta podía captar el latido de su esencia sobrenatural en su interior, algo que no experimentaba desde hacía semanas y echaba mucho de menos.
Volver a captar esas sensaciones le produjo cierta inquietud. No quería moverse para que nadie se enterara,