Salía de la sesión de pruebas físicas sintiéndose bastante extenuada. La hacían correr por kilómetros en máquinas a diversas velocidades, saltar, rodar por el suelo, sufrir de shock eléctricos y enfrentarse cuerpo a cuerpo con sujetos que tenían tres veces más su masa corporal. Quedaba magullada, adolorida y con heridas sangrantes leves, y quizás, con algún hueso fisurado, pero era capaz de regenerarse con rapidez, aunque eso no aminoraba sus heridas emocionales.
La dejaban hecha polvo. Por eso