Como se lo había indicado con anterioridad, Lucas le prohibió salir del auto mientras ellos atacaban el laboratorio. La instalación era un galpón pequeño, con un estacionamiento trasero donde podía observarse varios vehículos tipo militar dañados.
Era una noche clara y silenciosa, bañada con una estática que anunciaba la cercanía de una tormenta. Tania se retorcía los dedos para controlar los nervios, inquieta por el inicio de la acción.
Cuando los chicos ya no estaban a la vista, bajó con sigi