Laura pellizcó un trozo de fruta, animada.
—Abuela, dentro de poco ni siquiera va a poder darse un baño como corresponde —comentó con naturalidad y una sonrisa traviesa—. Hay que aprovechar ahora. —Tomó una uva del cuenco, haciéndola girar entre los dedos antes de llevársela a los labios—. Y sobre que Liam se ponga celoso… —dijo, lanzándole una mirada cómplice a Olívia—. Ah, eso él lo resuelve fácil. —Apoyó el mentón en la mano, apenas disimulando una malicia ligera—. Basta con que mi cuñadita