La reunión había terminado. Los directores seguían conversando mientras recogían carpetas, cerraban los portátiles, intentando fingir naturalidad después de una sesión tan intensa. La autoridad de Olívia había quedado establecida frente a toda la mesa directiva, y la mirada de Liam ardía dirigida hacia ella como si intentara atravesarle la piel.
Liam mantenía la expresión fría, impecable, conversando con Alex. Pero, detrás de los ojos, aún quemaba el recuerdo de la foto.
Frederico cerró con un