En el ático, Liam abrió los ojos de golpe.
Se pasó una mano por el rostro cubierto de sudor y permaneció sentado unos segundos al borde de la cama, intentando recuperar el control. Su cuerpo todavía palpitaba con las sensaciones del sueño.
—Joder... —susurró con la voz ronca.
Se levantó de inmediato y caminó hasta el baño. Se quitó el pantalón de chándal y los bóxers antes de meterse bajo la ducha. El agua helada cayó sobre él sin ninguna compasión.
Liam apoyó ambas manos contra la pared, cerró