La respiración le falló de inmediato. Cerró los ojos con fuerza, sintiendo rabia de sí misma por pensar aquello.
Porque, a pesar de todo...
A pesar del dolor.
A pesar de los celos.
A pesar de la rabia.
Seguía amando a Liam desesperadamente.
Y eso la destruía todavía más.
—Hija... —murmuró en voz baja mientras sus dedos acariciaban lentamente la pequeña manita de la bebé—. Tu papá está tan orgulloso de la hija inteligente que tiene...
Una pequeña sonrisa apareció entre las lágrimas.
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