La puerta se abrió lentamente. Érica entró primero cargando la bolsa del bebé. Felipe venía justo detrás con una maleta. Laura perdió la sonrisa al instante.
El ambiente cambió.
Sus ojos se encontraron con los de su madre.
Meses sin hablarse de verdad.
Érica sostuvo la mirada de su hija durante unos segundos.
—Edgar me pidió que trajera las bolsas.
Laura giró lentamente la cabeza hacia su marido.
—Nego... ¿por qué hiciste eso?
Edgar respiró hondo discretamente.
—Porque hoy es un día importante.