Olívia respiró hondo y caminó hacia el vestidor.
Tomó un conjunto rosa —top, leggings y zapatillas blancas— y se vistió con calma. Se recogió el cabello en una cola alta, se puso una gorra y se detuvo frente al enorme espejo. Su cuerpo curvilíneo reflejado allí parecía distinto, no en lo físico, sino en la postura.
Tomó el celular, se hizo una foto frente al espejo y abrió los estados de las redes sociales. Escribió la frase, inspirada en una canción:
“Porque Dios me hizo así. Dueña de mí.”
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