Olívia estaba sentada en el sofá, pero se levantó en el mismo instante en que vio a sus padres. El movimiento fue demasiado brusco para su cuerpo herido, y tuvo que apoyarse un segundo en el respaldo para no perder el equilibrio.
Fabrício se detuvo.
Sus ojos recorrieron a su hija demasiado despacio.
Y se quedaron ahí.
En los cortes. En los arañazos. En las profundas ojeras. En la expresión abatida que ella intentaba ocultar sin éxito.
— Hija… — la voz le salió baja, apenas un suspiro.
Dio dos p