Olívia negó con la cabeza, perdida.
— ¿Y cómo voy a trabajar? No puedo depender de ti, André. Tengo una hija. Necesito mantener a mi hija.
— Eso lo pensaremos después. — respondió él con firmeza. — Ahora el plan es salvar tu vida y la vida de Meredith. Lo demás viene después.
Olívia respiró hondo, intentando controlar el temblor.
— Nadie puede saberlo. ¡Nadie!
La voz se le quebró.
— Porque si no, Liam me encontrará enseguida.
André asintió con seriedad.
— Nadie lo sabrá. Puedes confiar en mí.
A