Ana llamó a Victor para el embarque. Los empleados comenzaron a ayudar discretamente. Antes de subir la escalerilla del avión, Fabrício se giró una vez más hacia su hija.
— Y Olívia…
Ella levantó el rostro.
— Deja de sufrir antes de tiempo. Todavía quedan muchas cosas por resolverse.
Sus ojos se suavizaron.
— Y también muchas cosas que pueden salir bien.
Más tarde, de regreso en la mansión, el silencio del lugar pareció aún más grande.
Olívia acababa de salir de la ducha. El cabello húmedo le c