El silencio expectante se apoderó de la sala. Apenas unos instantes después, un sonido rompió el ambiente. Un llanto fuerte, lleno de vida. Ísis soltó un sollozo emocionado.
— Dios mío…
— Nació Thales. — anunció el médico.
La tela fue bajada por unos segundos y les mostraron al bebé. Thales lloraba indignado, rosadito, fuerte, moviendo brazos y piernas. Alex se llevó la mano a la boca un instante, completamente vencido por la emoción.
— Hijo…
Ísis lloraba sin conseguir hablar con claridad. Poco