Savana sonrió, divertida, secándose discretamente la comisura de los ojos.
— Estás hecho un sentimental. — corrigió, negando con la cabeza.
Él se inclinó y besó su frente.
— Gracias, mamá.
Entonces Savana volvió la mirada hacia la cuna y abrió los brazos.
— Dame primero a mi nieta… antes de que arme un escándalo el primer día como abuela.
Alex soltó una carcajada sincera esta vez y, con extremo cuidado, tomó a Zaya en brazos para entregársela a su madre.
Savana recibió a la niña como si sostuvi