A la mañana siguiente, el sonido de los monitores llenaba la habitación de la UCI. Constante. Frío. André permanecía inmóvil. Hasta que… un leve movimiento. Los párpados temblaron. Se abrieron. La luz invadió todo. Confuso. Pesado. La respiración falló por un instante.
—¿André…? —la voz de su madre salió baja, temblorosa.
Él intentó enfocar. Pero no lo conseguía. Y entonces llegó. El flash. El estacionamiento. La moto. El sonido. El impacto. Su cuerpo se tensó levemente.
—A… —intentó hablar.
La