Alex cambió entonces el tono, más serio.
—Y precisamente por eso ahora tenemos que redoblar la atención con Olívia y con Meredith.
La mirada de Liam se endureció al instante. Fría. Peligrosa.
—El problema mayor no es él… —dijo, controlado.
Alex completó sin vacilar:
—Es quien está con él.
Los dos se miraron.
—Porque de él ya entendimos lo que quiere —continuó Liam—. Herencia… cargo… poder.
Alex asintió.
—Eso es previsible.
Liam inclinó levemente la cabeza.
—Pero quien está a su lado no está en