La madrugada envolvía la habitación en silencio. Meredith ya tenía quince días de vida. Liam estaba sentado en el sillón de su cuartito, con la pequeña en brazos. Se levantó con cuidado y caminó hacia la suite integrada al cuarto, atravesando aquel ambiente que parecía más bien un escenario delicado y perfectamente diseñado.
La habitación de Meredith era amplia, sofisticada… pero al mismo tiempo, dulce. Las paredes en tono marfil estaban adornadas con relieves de flores delicadas, unidas por pe