Liam de inmediato llevó la otra mano al cabello de ella, acariciándolo con suavidad, intentando calmarla.
—Eso es buenísimo, mi amor… —dijo, con la voz baja y firme, deslizando los dedos entre sus mechones—. Está avanzando… todo está saliendo bien.
La enfermera se acercó de nuevo, ajustando el monitor sobre el vientre de Olívia para escuchar los latidos.
El sonido llenó la habitación. La enfermera sonrió.
—Los latidos de Meredith están perfectos —dijo con tranquilidad.
Le lanzó una breve mirada