La voz de Liam salió alta, completamente distinta de su habitual control. La copa se le escapó de la mano, a punto de caer al suelo.
— Amor… tranquila… — dijo Olivia, aún sujetando su brazo, intentando contener una pequeña risa nerviosa.
Pero Liam ya no estaba calmado. Ni mucho menos.
— ¿Tranquila?! — se pasó la mano por el cabello, mirando alrededor. — ¿Cómo que tranquila, Olivia?! ¡Se te rompió la fuente! ¡No has completado los nueve meses!
Alex ya se acercaba.
— Relájate, no funciona así, Li