La sonrisa de Olívia apareció por fin. Esa capaz de desarmar cualquier defensa que aún quedara en pie.
—Esa fue la única llave capaz de descifrar este camino.
El silencio entre ellos duró apenas un segundo.
Él la besó.
No fue un beso cuidadoso. Estaba cargado de todo lo que había venido conteniendo: deseo, hambre, emoción, necesidad. Sus labios tomaron los de ella con firmeza, sin prisa, como quien finalmente asumía lo inevitable. El beso se profundizó, caliente, continuo, y Olívia sintió que t