Olívia sostuvo su mirada durante unos segundos.
Había ternura en ella, pero también cierta incomodidad que contrastaba con la intensidad de minutos atrás. Inspiró hondo antes de hablar, como si eligiera cada palabra con cuidado.
—No es eso… —dijo con honestidad, la voz más baja—. Es solo que… todo se volvió demasiado intenso. Yo provoqué, te pedí que fueras más profundo… y me encantó. —Desvió la mirada por un instante, visiblemente avergonzada—. Pero tú eres… demasiado grande.
Sus mejillas se s