Cuando regresaron a la pista, vieron a Laura aferrada al chico, besándolo como si necesitara demostrarse algo a sí misma o anestesiar lo que sentía y, sobre todo, como si quisiera que Edgar viera que ella había “seguido adelante”, aunque esa fuera la mayor mentira de la noche.
Olívia apretó el brazo de Ísis.
—No le quites el ojo —pidió—. Si intenta irse… interpreta cualquier personaje que quieras, pero retrásala. Vuelvo enseguida.
Comenzó a avanzar, abriéndose paso entre la multitud en direcció