CAPITULO 67: EL TIEMPO PERFECTO PARA CONTINUAR.
Raquel caminaba muy animada esa mañana, saludaba con una amplia sonrisa a cada uno de sus empleados, desde su recepcionista hasta su secretaria. Su cabello hacía resaltar sus rizos que esa mañana lucían extremadamente esponjados, pero no restándole el largo de estos.
Raquel entró a la oficina donde estaban Verónica, pilar y Alexander en sus escritorios.
—¡Buenos días, chicos!
Saludó muy feliz Raquel
Alexander admiró lo bien que el short de vestir le lucía dejando ver las hermosas piernas de