CAPITULO 31: NO PUEDE SER REAL.
Empuñé mi mano derecha recogiendo un poco de la tela del vestido. En sus ojos negros estaba yo y era como si no se tratara de la realidad, es decir, cuando él y yo terminamos esa tormentosa relación y me fui, hubo días en los que imaginaba encontrarme con él, pero ahora era tan inesperado, siempre pensé que tendría muchas cosas que decir si ese día llegaba, pero el silencio hacía evidente que me había equivocado.
—Raquel, yo...
Samuel por fin pronunció, pero rápidamente detuvo sus palabras cua