Capítulo 130.
Luisa después de jugar el papel de esposa abnegada por varios días, estaba tomando un baño en la tina.
La temperatura del agua era perfecta tibia, y con los grados necesarios para darle una sutil caricia a sus terminaciones nerviosas.
— Mmm, esto se siente delicioso.— Luisa estaba con los ojos cerrados, con una copa de champán del mas exclusivo que tenían.
Cuando de repente estaban tocando a la puerta de su baño.
La atmosfera relajada y silenciosa se había roto, Luisa abrió los ojos repentiname