Capítulo 180.
La noche está cerrada, como si todas las estrellas se hubieran puesto de acuerdo para ausentarse esa noche tan triste.
La lluvia, que es fiel limpiadora de pecados y purificadora, en este momento estaba empapándolos.
— Maldición— susurra Erick lleno de rabia, al ver que estaba en la mira de una pistola.
— Diles que se detengan — exige Omar con las manos temblorosas al apuntarle con el arma. — Ordénales que se queden afuera, ordénales que no se metan en esto, ¡hazlo maldita sea! si no quieres q