Por Valeria
Llegué a mi departamento, me pedí un uber y rápidamente fui al aeropuerto, estaba escapando, lo sabía.
No quiero que llegue el día que Ale se canse de mí, que me saque de su cama sin mirarme, con esa indifrencia con la que trata a sus amantes luego de una noche de sexo.
Merendé en el aeropuerto, no había almorzado.
Tengo 20 llamadas perdidas de Alejandro.
Nunca lo atendí.
No quiero dudar, tengo que subirme al avión.
Finalmente me embarqué, lo hice con muchas dudas y muy angustiada.