Por Alejandro
Fui a la oficina y pedí el desayuno allí, como antes de conocerla.
Comencé a desayunar en el departamento, solo para disfrutar un poco más de su compañía a solas.
A media mañana Susana me mandó a una nueva secretaria, totalmente llamativa, que se me insinuó 200 veces la primera hora.
No la miré y me molestó la actitud.
Ninguna va a ser como Valeria.
Por la tarde le pedí que me la cambie.
Así estuve todos los días durante unos días.
No soportaba ver a alguien más sentada en el luga