Al escuchar que Camila había suavizado el tono, Mateo también habló con más calma.
—Ven mañana. Quiero hablar contigo.
—Me lo puedes decir por celular.
Camila se recargó en la cabecera.
No quería ver su rostro ni permitir que él viera el suyo.
No tenían por qué encontrarse si no era necesario.
Él no la quería y ella ya no deseaba seguir con aquel matrimonio.
Entonces Mateo dijo:
—Es sobre Isabella.
Camila mantuvo el mismo tono distante.
—Ya te dije que voy a dejar de formar parte de la vida diar