¿No era un cuento de hadas de lo más común?
En el escenario, Camila seguía preocupada por Isabella y no pudo evitar mirar hacia ella.
Notó la envidia y el desconcierto en su mirada.
Cuando sus miradas se encontraron, Isabella sintió un nudo en la garganta y estuvo a punto de llorar otra vez.
Si Camila la hubiera acompañado a ella, ¿también habría recibido aquellos aplausos?
La idea hizo que volviera a resentirse con Camila.
Camila sí tenía tiempo. Simplemente había preferido estar con Mariana.
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