En casa de los Rodríguez habían retrasado la cena para esperar a Camila.
La familia se reunió alrededor de la mesa en un ambiente cálido.
Mariana estaba sentada entre Camila y Wendy. Todos se turnaban para servirle más comida y pelarle camarones.
Sonreía tan contenta que los ojos se le hacían chiquitos.
—Mamá, Camila, ¡mañana es el festival de otoño del kínder! Estoy muy emocionada, pero también nerviosa.
Mariana se chupó un dedo, incapaz de ocultar aquella mezcla de ilusión e inquietud.
Camila