—Está bien —respondió Roberto.
Se encaminó hacia Valentina.
Santiago se inquietó e intentó llamarlo, pero Camila lo detuvo del brazo.
—Déjalo. Ni siquiera hice una maestría. ¿Cómo voy a entrar a un doctorado con Roberto sin haberla cursado?
—Camila, eres tan capaz como cualquiera. Solo dejaste tus estudios de lado durante unos años, pero todavía estás a tiempo de empezar de nuevo. Roberto reconoció tu talento. ¿De verdad quieres dejar pasar esta oportunidad?
Camila bajó la cabeza, sin saber qué