Continua... Cap. 10.
Un camisón y panti para tapar su desnudez, deseaba comer algo y fue hasta la cocina, un refresco para calmar la sed, de inmediato llegó David, su salvador, traía su pantalón puesto, arrogantemente apuesto, espalda ancha, brazos y piernas fuertes y bien formadas, bastante alto y de figura atlética. Sus ojos azules la observaban y escaneaban cada parte de su cuerpo, haciéndola sentir incómoda. Destapo la botella y se la entregó, volvió a besarla con las mismas ganas de hace unas horas, la miró a